Para nuestra supervivencia en Hyderabad alquilamos un local y abrimos una charcutería llamada "Embutidos Esekiel". Tubimos serios problemas en nuestros inicios, nuestro razonamiento fue que al no haber nadie que vendiese carne de cerdo no tendriamos competencia y que nos haríamos ricos, pero no fue así. Cuando estabamos en la ruina nuestro camarada Gordofredo nos compro toda la carne con sus ahorros para consumo propio, y así, Embutidos Esekiel tuvo la oportunidad de cambiar y adaptarse al entorno en el que se encontraba. Actualmente no ganamos ni la mitad de lo que creíamos que íbamos a ganar con la carne de cerdo, pero tenemos suficiente como para continuar con nuestra investigación, que es lo que importa.
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